Los monjes Shaolin

By | 21/04/2013

En la vida cotidiana, estamos acostumbrados a ver a los monjes como personas pacíficas y entregadas únicamente a los designios de la religión que profesan. No obstante, en tiempos anteriores, existieron unos monjes en China que se dedicaban a practicar el Kung Fu en un lugar del cual recibieron su curioso nombre: el templo Shaolin.monjes shaolin

Estos hombres, además de caracterizarse por ser diestros en los estilos más elaborados de combate en lo que se refería al Kung Fu, también solían pasar largos ratos leyendo para cultivarse además de darle gran importancia a la meditación.

También se prestaban para aprender remedios curativos y eran muy dados a tratar con materias como la filosofía.

Una de sus tradiciones más valiosas y peligrosas al mismo tiempo, era la prueba por la que pasaban cada vez que un monje quería abandonar el templo. Antes de dejar aquel sitio, era indispensable que cada persona que había llegado hasta allí, demostrará que había sido bien instruido por medio de una demostración de sus habilidades. Para esto, se practicaba un recorrido a lo largo de Shaolin, pasando por 18 cámaras especiales.

Dichas cámaras representaban un obstáculo a superar, por medio de destrezas físicas que incluían muchas de las estrategias del Kung Fu, pero no todos lograban salir con vida de ellas.

Aquellos afortunados que llegaban hasta la cámara 18, debían cargar un enorme caldero de hierro que se encontraba a temperaturas insoportables, utilizando solamente el apoyo de sus antebrazos. Este instrumento tenía la figura de un dragón en uno de sus lados, mientras que un tigre se presentaba en el otro.

Cada vez que un monje lograba completar la última prueba, estos animales quedaban marcados al rojo vivo en su cuerpo, como una insignia con la que se demostraba el valor del guerrero que ahora, podía dejar el templo y salir al mundo exterior.

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